
Josefina, es profesora en dos colegios de Ciudad Sandino, en Managua. Uno es público, el otro es privado. Tiene que trabajar en los dos porque el sueldo apenas le alcanza para sacar adelante a sus cuatro hijos. Comparte una humilde casa del barrio con su madre y su hermana. Ninguna de ellas tiene marido, pero sí una familia. Luz se levanta de noche, cocina para sus hijos, hace la casa y sale a esperar el autobús al amanecer. Trabaja toda la mañana, almuerza un bocadillo sobre la mesa de su clase mientras los alumnos y alumnas están en el recreo. Luego camina hasta el otro centro para seguir trabajando... hasta el anochecer, en que regresa agotada a casa. Cree en la importancia de la educación, los dos centros en los que trabaja son mixtos y ella cree que eso al menos ayuda a las chicas a tener más oportunidades en el futuro, aunque nunca sean las mismas que las que tienen los chicos.